Buenas señores, volvemos al ataque y hoy os quería hablar de la televisión. Y es que ya no puedo más. TDT, vía satélite, canal+, los de movistar, y un sinfín de canales con los que poder disfrutar de una programación variada y didáctica.
Pues bien, en mi casa solo se ven dos canales, Tele5 y Antena3, (léase Lasiete y Nova en sus repeticiones) y no os creáis que me refiero a toda su programación con sus buenas series y su grandes películas, no.
Todo empezó cuando me enamoré de una preciosidad venida del cielo, una diosa de curvas imposibles y de mirada hipnótica, una maravilla de la naturaleza esculpida por ángeles. Todo muy bonito al principio, cenitas, sexo, cine, sexo, paseos, sexo, viajes, sexo. En casa acaramelados a diario, todo lo que yo quería lo tenía, y todo lo que ella quería lo conseguía. Muy idílico todo.
Hasta que llegó el fatídico día, y le pedí la mano. En la hora que no me quedé sólo con la mano. Nos fuimos a vivir juntos, y toooodo cambió. Y es que no sabía de su lado oscuro, de su míster hyde, de su yan, vamos de su reverso tenebroso, y es que resulta ser una fanática de la telebasura matutina y vespertina; fanática digo yo, curiosa dice ella.
2500 euros. 2500 euros me costó esa pedazo de tele a pagar en 24 plazos con “de todo”. Si se lo pides te hace un café. Led, 50 pulgadas, hdmi, USB, 3D, full HD y 50 millones de palabrejas en ingles que ni sé para que sirven. “menudos partidazos voy a disfrutar con los colegas” pensaba yo, “como voy a ver las películas en esta tele” creía mísero de mi, “voy a fliparlo con la Xbox y sus fifas” me relamía…
Llevo ya 5 meses con mi pedazo de tele y lo único que se ha proyectado en ella es el Programa de Ana Rosa, el Sálvame tanto diario como De luxe, el DEC, la Noria, el Vuélveme Loca, el Espejo Público, el 3D, el Enemigos Íntimos, el Hormigas Blancas y todos esos programas de cotilleo y cacareo que engrandecen nuestro país.
Se más de la vida de Jorge Javier Vázquez, de “la Esteban”, de Kiko Matamoros, de Jordi González, de Ana Rosa Quintana y de toda esa panda que de la mía propia. Que si la Karmele se casa, que si la Lydia Lozano baila el Chuminero, que si el Kiko Hernández es maricón, que si el Mariñas manda callar a la otra, que si el Jaime Cantizano se altera con la vena de María Patiño. Me atacan en sueños, hablan de mi vida e investigan de mi heterosexualidad. Es una locura.
Ni una mala película, ni un mal partido de tercera, ni una serie venezolana, nada, no me deja ver nada. Tiene el mando a distancia pegada a la mano cual piruleta a niño gordito. Y luego me dice… “joder, estás todo el día metido en internet”. No te jode, y ¿qué hago? ¿Enterarme de los últimos cuernos de la Esteban? ¿Del gatillazo del novio de la hija de la ex mujer de Ortega Cano? O si el Paquirrin se ha echado una nueva novia con tetas de guinnes. Si es que me da igual.
A si que he recuperado del trastero mi vieja tele con tubarro (de imagen) y 30 pulgaditas, y ahí me tiene clausurado en mi habitación para poder comentar el Madrid-Valencia con los colegas en el curro. Y todo, todo por amor.
Dedicado al amor de mi vida: Por ti hago lo que sea, te quiero.
cuestion de ir al baño a vomitar despues de cada sesion de tv. yo lo hago y no me va mal…
Vomitar no es suficiente, yo me iría a las cadenas de televisión como expectador y montarla, a lo mejor me pagan luego por hacerlo en las demás cadenas!!! xD
Total, si no puedes con la telebasura, únete a ella.
jajaja, buenisimo!!! la verdad es que es basura pero a mi abuela la mantiene distraida que con eso ya se han ganado el pan, aunque podian dejar un poco más de espacio a las buenas series de la FOX.
Viva O22
Tuve mi minuto de gloria en el salvame deluxe, por ello el truchas del j.j. se merece mis respetos
Mi mas sincera enhorabuena para el proximo compañero de leo harlem!!!además de decirte que estoy contigo en esto de la telebasura, pero la cadena de berlusconi manda!!!
100% de acuerdo con el chico, guapo y atractivo de Oxford, efectivamente hoy Belén Esteban es más famosa que Newton en su tiempo, conductora de masas y creadora de opinión con su ya famoso: “yo por mi hija, matooo”, slogan que autodefine el carisma del filón televisivo de T5. Y es que tanto ella sola ha conseguido elevar el nivel medio del intelecto de este país dejando claro que se puede siempre tener razón en todo lo que uno diga, sin que sea posible que otro pueda demostrar su error (y estas son las cosas s que deberían enseñarse en las universidades, imagínese qué forma más brillante y certera de demostar cualquier teorema). El proceso es bien sencillo, te metes unas cuantas rayas de … que te hagan subir la autoestima, lo aderezas con unos whiskitos para verlo todo más claro y sobre todo nunca te pares demasiado a pensar en lo que estás diciendo. Ahora llega lo más importante, el cara a cara (habría que fomentar los exámenes orales e individualizados en las unis… espabila Zp). Norma número 1: cuenta primero tu versión de los hechos (o teoremas), si tu contertulio rival (o examinador) quiere corregirte, multiplica por dos el número de decibelios de tu armoniosa voz y haz que su réplica se convierta en una hermosa banda sonora residual. Aplica esta norma con cualquier contertulio que ose contradecirte, no olvides que eres dueño de la verdad más absoluta ya que estás manifestando lo primero que se te pasa por el cerebro aderezado con un poco de química que todos sabemos es siempre beneficiosa para la expresión cognitiva. La segunda norma fundamental y a la que no solemos prestar mucha atención es la apariencia visual que en todo momento debemos mostrar a nuestros interlocutores (o examinador), esto es también sencillo y los productos químicos antes ingeridos también nos ayudarán, ya que nuestros músculos estarán tensos como piedras con lo que bastaría con adoptar la mirada de Hannibal Lecter y en esto debemos ser convincentes, o no estaremos dotando de la suficiente seriedad nuestra exposición, aunque también se puede acompañar con sucesivas aproximaciones hasta nestros contertulios hasta dejar nuestra delicada naricita a escasos centímetros de la de nuestros de las suyas tratando en ese momento de multiplicar por cuatro los decibelios de nuestra voz lo cual ya otorgará un grado de solemnidad y verosimilitud a nuestra argumentación que nadie se sentirá capacitado para llevarnos la contraria (tampoco nuestro examinador) con lo cual sus argumentos contrarios a nuestra tesis se desvanecerán como vapor de agua, lo que además nos supondrá un incremento en nuestro caché y jugosos contratos dada nuestra perspicacia y agudeza como oradores (en la uni supondría nuestra inmediata entrada el departamento que queramos ostentando el puesto que decidamos y con ayudante universitaria femenina a designar por nosotros mismos, todo con el beneplácito de nuestro examinador).
amen