Hay otra versión del melón envenenado, pero en este caso es en relación a una tarta.
Una jovencita se compró una tarta y la dejó encima de una mesa comunitaria en una biblioteca. Antes de irse puso el siguiente cartel:
He escupido en ella.
Cuando volvía a la mesa con un libro a cuesta, se encontró tachada la nota y encima de sus letras ponía:
Yo también.
Como veréis, las leyendas urbanas sufren bastantes modificaciones al cabo de su historia.

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