Material:
Un poco de excremento. Una bolsa. Cerillas o mechero.

Procedimiento:
Mete el excremento dentro de la bolsa, ciérrala y llévala hasta la puerta de la casa de la persona a quien le quieras hacer la broma. Préndele fuego con cuidado, evitando quemarte tú y quemar la casa. Rápidamente, toca el timbre y sal corriendo.

¿Qué pasará?
La víctima abre la puerta, y al ver algo quemándose en sus narices, instintivamente tratará de apagarlo a pisotones. Apagará el fuego pero se habrá ensuciado los pies.

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