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HE IDO A UN CASTING PORNO

Estoy quemao pero quemao de cojo***, se me ha caído un mito, un héroe, un “rocky” del sexo, la persona más vigorosa que yo había conocido…efectivamente hablo de mi. Yo que me tenía por un semental he resultado ser un cualquiera tirando a poco, vamos que ya ni ganas me han quedado de volver a realizar el acto sexual por miedo de quedar mal. Con lo que yo era, o me pensaba que era, que a mi las avestruces me tenían envidia por tener los huevos mas grandes que los suyos, que más que un “miembro” lo mío es un grupo, que era capaz de mantener una bandada de gruyas a lo largo de mi falo en plena erección…ese era yo.

Todo empezó en un alarde de voluntariedad por encontrar trabajo, y como siempre me he sentido atraído por el mundo de la televisión pensé que dado mi perfil de Don Juan aderezado por mis dotes de interpretación, lo mejor sería dedicarme al cine como actor principal de cualquier película taquillera, además adaptarme al tipo de vida llena de lujos que llevan ciertos personajes de este mundillo pues me sería fácil. ¿Mi currículo? Intachable. En el colegio hice de tortuga interpretando la fábula del conejo y la tortuga, esa que al final no se cómo cojones pero le gana la tortuga al conejo en una carrera, echémosle la culpa al clembuterol que es lo más fácil. Bueno la cosa es que mi madre me hizo un traje de tortuga precioso, me sabía el guión de “pe a pa”, el público entregado hasta la médula, vamos que lo clavé, el papel de mi vida, aun siendo bastante joven. A parte de esto he sido parte integrante de un grupo de “Folk” durante cinco años, que no tiene nada que ver pero me hacía ilusión contarlo.

Un consejo: cuando estéis buscando trabajo, no lo hagáis por Internet, pueden engañaros, o mejor dicho, puede haber publicidad engañosa. Es lo que a mi me pasó a lo largo de mi viaje buscando un papel protagonista en algún casting de la provincia. Bueno pues hice lo normal, poner en el buscador de google “busco casting para película por no tener trabajo”, y bueno me salieron varias opciones de las cuales adquirí unos cuantos números de teléfono.

Tras varias llamadas conseguí un par de casting en el mismo día, momento para lucirme. Horas pasé frente al espejo recitando los poemas que memoricé en mis largos años de estudios, “cucú cantaba la rana, cucú debajo del agua…”, repetía una y otra vez, dando más sentido a la frase bajo la ducha, metiéndome en el papel. “Antón, Antón, Antón Pirulero…cada cual, cada cual, que atienda a su juego…” bonitas rimas, llenas de intención que yo recito mano en la frente y rodilla doblada apoyado en el lavabo, casi con la lagrima fuera de la emoción.

Y por fin llegó la hora de la verdad, salí de casa con la más radiante de mis sonrisas y mis calzoncillos de la suerte, blancos con lunares rositas, échale cojones!. Que ¿por qué son mis favoritos? Porqué siempre que los he tenido puestos me ha pasado algo bueno, sin más. Como aquella vez que me acosté en la habitación de mis padres con la amiga de mi primo el traficante, una morena de metro setenta y tetas gordas, el único fallo es que solo sabía hablar de su exnovio, bueno el tema era que estábamos en plena faena y se me cae la lámpara en toda la espalda, a poco que me rompe el espinazo, una ostia considerable, que suerte que tuve. ¿cómo que por qué tuve suerte? Cinco minutos antes y me cae en toda la nuca….hubiera muerto.

Ring ring, toqué el telefonillo del portal, “si, si sube te estamos esperando”. Un quinto sin ascensor, échale huevos. Según abro la puerta me encuentro con un pirado de unos cincuenta años, pelo largo canoso y barba desaliñada, delgado y alto, pantalones de colores y como única prenda superior lucía un chaleco de cuero marrón bastante desgastado. Me invita a entrar hasta el salón, el olor era nauseabundo, fétido. Pero ¿está solo?, creí haberle escuchado “te estamos esperando” pero ¿Quiénes?, a no ser que se refiriese a las pelusas que habitaban por voluntad propia por los rincones de “la cueva”. No me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta que estaba siendo víctima de algún delirio de un enfermo mental, lo digo más que nada porque en el susodicho salón tenía para hacer el casting un fondo hecho con toallas de playa y para grabar un antiguo “supercinexin” de Disney. ¿os acordáis? Palante-patrás Paleante-patrás. Así que sutilmente, y para no herir sus sentimientos, intenté fugarme con una excusa de aquel lugar… “perdone señor loco, pero es que esto supera mis expectativas como actor, yo iba buscando algo con menos presupuesto, underground, ya me entiende…”. Pues no lo entendió, ya que sacó de su espalda un cuchillo jamonero y corría hacia mi mientras gritaba “telescopio, telescopio, ven telescopio…” no preguntéis, ni puta idea. La cosa es que bajé las escaleras corriendo me metí en un bar, me encendí un cigarro, (rectifico) me saque un cigarro y me lo puse en los labios, sin encenderlo, me pedí un café e intenté olvidar.
Nooooooooo, joder!!! Que retortijón, vaya mierda de café que me han puesto, necesitaba ir al baño urgentemente, el cual se encontraba como en todos los bares, al fondo a la derecha, y como en todos los bares después de aliviarme me di cuenta que no había papel, entonces hice lo que todo hombre tiene que hacer: Limpiarme con los dedos y hacer dibujitos marrones rupestres en los baldosines, (afición arraigada desde niño). Luego agüita fresca del grifo y todo correcto.

Tres horas después tenía el otro casting, así que caminé por la ciudad hasta llegar a mi destino. Espero tener más suerte, soy bastante impaciente y ya tenía ganas de empezar a trabajar de actor. Ring ring, ¡pedazo de chalet! Esto es otra cosa, aquí se ve que hay pasta. Fue todo muy rápido, casi no me dio tiempo a fijarme bien en los detalles, lo único que tengo claro es que esto iba en serio, y que las otras personas que iban a hacer el casting eran una panda de metrosexuales y unas tiacas del copón. Nada mas llegar me dice un notas con gorra beisbolera y perilla perfilada: “Bájate el pantalón que veamos el tema”. ¿Einh?, ¿Qué tema? Si aun no me han dicho el argumento como voy a saber el tema…este lo que quiere ver son mis calzoncillos de la suerte. Luego pensé que quizás la peli iba de desnudos, así a lo Vigas Luna, y le enseñé el orgullo de mi familia. “aaaaaaaahhhhhhhhgggg” gritó desesperado cual loca frente a una tarántula, “¿Qué tienes ahí?, ¿Un gato acostado con la lengua fuera?”, bueno no creí que hiciera falta ir rasurado pelvicalmente, la verdad, así que sin más me dijo que fuera al baño a quitarme ese matojo de pelos. Dicho y hecho, cogí una cuchilla y espuma de las que tenían allí y me rasuré todo el asunto. Salí del cuarto de baño y hablé de nuevo con el de la gorra mientras montaba una cámara en un trípode, le pregunté por el texto, para echarle un vistazo, y con una medio sonrisa, me soltó un puñetazo de colega en el hombro. Pues nada, será improvisado… “tu siéntate en el sofá y relájate”, ¡¡¡Dios mío, Virgen Santa y los doce apóstoles!!! Que dos pedazos de hembras medio en cueros que aparecieron de la nada y se sentaron cada una a un lado de mi ser y cuando la palabra “acción” llegó a mis tímpanos, la manos juguetonas de ambas bellezas fueron a parar a mi entrepierna. Entonces fue cuando todo cobró sentido, estaba inmerso en un casting porno, y yo sin saberlo. Mi cabeza se debatía entre el placer y la vergüenza, siempre he querido formar parte de una película porno, es una fantasía que estaba realizando en esos mismos momentos, pero también estaba nervioso porque no me había dado tiempo a prepararme, a mentalizarme, si lo llego a saber no me hubiera masturbado en los últimos cuatro días. ¡Maldito Internet! Que fácil es hacerlo contigo…

Nunca había estado con dos mujeres a la vez, y era un poco lioso, ¿Dónde miro?, ¿Qúe teta toco?, ¿Quién me está mordiendo el culo?, la verdad no me apañaba bien, parecía una marioneta, un pelele, un tío bastante cortado. Luces directas a la cara, gente que no conozco mirando mi pene, que como cabeza de tortuga, cada vez se escondía más por miedo a ser rechazado. En un momento dado una de las dos chicas me cogió la mano derecha y metió mis dedos índice y corazón en su boca, y chupó, chupó muy fuerte, su lengua recorría lo largo de mis dedos desde la base hasta la uña, una y otra vez, y yo pensaba: “hija mia de mis amores…si tu supieras donde estaban esos dedos hace escasa una hora…” y es que así no hay manera, ¿dónde está ahora ese pedazo de machote que me creía?, si no empalmo con estas dos mujeres ya no seré capaz de hacerlo nunca. ¿Tan difícil es para los actores porno?. Hacerme caso, fácil no es. Para mi fue imposible.

Mañana tengo reunión de machotes en el bar para ver la jornada deportiva. Como ya es de suponer les contaré mis batallitas, les dejaré con la boca abierta mientras les explico como eran “las tres tías” que me follé en el casting, “y el director porque corría más que yo, que sino también me lo ventilo, jajajajajaja” vacilaré con cara de orgullo. Y es que somos así por naturaleza, fanfarrones, exagerados del sexo, y una cosa está clara, los señores que trabajan en las películas porno son profesionales, que si, se lo pasan de puta madre, pero son profesionales. No os amarguéis porque vuestro “miniyo” no pase de ciertos centímetros (a mi me mide 23cm), ni seáis capaces de echar tres polvos sin sacarla, porque no somos máquinas, somos personas. Y las señoritas que trabajan en las películas porno hacen un papel, en la vida real tanta sumisión absurda y látex gratuito es pura coincidencia, el marido de la actriz porno se la machaca en Internet tanto como tú y yo.

Y me despido hasta la próxima vez que algo me queme en esta vida, de momento no utilizaré más Internet para buscar trabajo.