Cuenta la leyenda, que en Talavera de la Reina, un señor, con bastante cantidad de alcohol ingerida, fue paralizado por la guardia civil para tomarle la prueba de alcoholemia. El hombre no estaba como muy dispuesto a ello, y aprovechando que se había producido un accidente cerca de él, el guardia le obligó a quitar el coche de las cercanías del accidente.

Este, aprovechando el desconcierto, cogió el coche y salio pitando, metió el coche en el garaje y se adentró en su casa, diciéndole a la mujer que si alguien preguntaba si había salido de casa que dijera que no, que había permanecido todo el tiempo con ella. Pasada unas horas, la mujer recibió la visita de la guardia civil pidiendo que le llevara al coche de su marido. La guardia bajo en compañía de la mujer, cual fue la sorpresa de esta señora que vio que en vez de su coche, el que compró a medias con su marido, era nada mas y nada mas que un todo terreno de la propia guardia civil.

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