Dos léperos se encuentran una escopeta de dos cañones. No sabían para lo que servía y comienzan a examinarla.
Uno se pone los cañones en los ojos y le dice al otro:
Mira, parece un anteojo.
Pues aquí hay una palanquita
La aprieta y le estalla en los ojos al primero.
No pongas esa cara que yo también me he asustado, exclama el que había pulsado la palanquita.

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