Cuando partía el coche fúnebre Jaimito grito:
- ¡papá no me dejes llévame contigo!
La gente al oírlo empezaron a llorar, y mientras Jaimito siguió gritando hasta que se baja el chofer de la coche y dice:
- Jaimito ya te dije que te fueras a casa y me dejes trabajar.
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